Una silla pasa por todo: el peso de la rutina, los chicos que se balancean, los almuerzos largos del domingo, los años. Por eso la forma en que está hecha importa mucho más de lo que parece cuando la ves por primera vez en una foto.
En Marvic fabricamos sillas de madera maciza con un sistema de ensamble tradicional que lleva décadas probado en el oficio. Acá te contamos cómo es ese proceso y por qué hace una diferencia concreta frente a las sillas que vienen en cajas para armar en casa.
Lo que muestra esa foto es exactamente el punto: un taller en pleno trabajo, con rollos de tela apilados, herramientas sobre la mesa y sillas en distintas etapas del proceso. No hay nada tercerizado ni empaquetado de afuera. Todo ocurre ahí.
La diferencia empieza en la madera
Antes de llegar al taller, la madera que usamos pasa por un proceso de estacionamiento natural que no apuramos. Las tablas se apilan al aire libre durante dos años, luego pasan seis meses bajo tinglado cubierto y finalmente se almacenan en galpón cerrado. Recién entonces están listas para trabajar.
Trabajamos principalmente con maderas de plantaciones uruguayas: álamo, eucalipto, fresno y ciprés. Madera estacionada de verdad no se tuerce, no se abre y no pierde su forma con los cambios de humedad del ambiente. Eso ya es una ventaja enorme antes de cortar el primer listón.

Recomendado de la colección
Sillas Curva Capitoneada
Silla de comedor tapizada en tela con capitoné en el respaldo, estructura de madera maciza y terminación en nogal.
Espigadas, encoladas, reforzadas: el sistema que no cede
El punto central de la resistencia de nuestras sillas está en cómo unimos cada parte. Usamos un sistema de ensamble tradicional que combina tres elementos:
- Espiga de madera: cada pata y travesaño se une mediante una espiga que entra en una cavidad tallada en la pieza correspondiente. La unión es mecánica, no depende solo del adhesivo.
- Cola de carpintero de alta resistencia: sobre la espiga se aplica cola que, al secar, crea una unión prácticamente monolítica. La madera puede ceder antes que la junta.
- Refuerzo interno: en los puntos de mayor exigencia estructural, el ensamble se refuerza para que el conjunto trabaje como una sola pieza, no como partes que se sostienen entre sí.
Este sistema es exactamente lo opuesto a las sillas que vienen desarmadas en una caja y se montan con tornillos y bulones. Ese tipo de unión empieza a ceder con el uso: el metal muerde la madera, la madera cede, la silla empieza a crujir y a moverse. Con el tiempo, el problema no tiene vuelta atrás sin un trabajo de restauración importante.
En una silla espigada y encolada, la estructura gana rigidez con los años, no la pierde.
El tapizado Aqua Clean: resistencia también en la tela
La estructura es solo una parte de la historia. Las sillas de comedor viven expuestas a manchas, humedad y uso intensivo, por eso el tapizado también tiene que estar a la altura.
Nuestras sillas tapizadas en tela Aqua Clean combinan la solidez del armazón de madera maciza con un tejido diseñado para resistir la vida cotidiana. La tela Aqua Clean repele líquidos y se limpia fácilmente con agua, sin necesidad de productos especiales ni de sacar el tapizado. Es una solución pensada para comedores con chicos, oficinas o cualquier espacio donde la silla realmente se usa.
El tapizado lo hacemos en nuestro propio taller de tapicería, con el mismo cuidado que dedicamos a la estructura. No tercerizamos ese trabajo.
El detalle que se ve en esa foto, con el capitoné bien tensado, los botones alineados y el ribete de tachuelas perimetral, es resultado de ese trabajo manual. No hay forma de llegar a ese nivel de tensado y terminación con un proceso industrializado o tercerizado: cada pliegue se ajusta a mano, botón por botón.
Fabricación de principio a fin bajo el mismo techo
Todo el proceso ocurre en nuestro taller en Canelones: el corte, el ensamble, el lustre con lacas poliuretánicas y el tapizado. Eso nos permite controlar cada etapa y corregir cualquier detalle antes de que la silla salga hacia tu casa.
No compramos partes y las ensamblamos. No subcontratamos el tapizado. Cada silla que entregamos pasó por las manos de las mismas personas que la diseñaron.

Recomendado de la colección
Mesa Comedor Paula
Mesa de comedor en álamo macizo con base en X cruzada, disponible en cinco medidas y tres terminaciones.
En resumen
Madera estacionada: sin humedad residual, sin deformaciones a largo plazo.
Ensamble espigado y encolado: unión mecánica y química que gana rigidez con el tiempo, no la pierde.
Refuerzo estructural: los puntos de mayor carga tienen soporte adicional para que la silla no ceda donde más se exige.
Tapizado propio en Aqua Clean: resistencia al uso cotidiano, fácil limpieza, terminación cuidada.
Sin tercerización: fabricación completa bajo el mismo techo, con control en cada paso.
Si estás buscando sillas de comedor que soporten años de uso real sin perder estructura, consultanos. Podés visitar nuestro showroom en Rivera 2166, Montevideo, o escribirnos para conocer los modelos disponibles y las opciones de tapizado.
